Había una vez, una princesa niña muy guapa y muy buena que se llamaba Blancanieves. Cuando era pequeña, su madre murió y su padre volvió a casarse de nuevo. La nueva madre de Blancanieves era muy malvada y tenía mucha envidia de Blancanieves por su lozanía y belleza. La madrastra de Blancanieves poseía un espejo …”